jueves, 20 de agosto de 2015

100 Por las Alpujarras de La Rioja El valle del Jubera

Jubera y el castillo

 Hoy nos vamos  adentrar en lo profundo de la sierra riojana. Nos vamos a las tierras del alto Jubera.

Castillo de Jubera
Ha salido buen día y hemos decidido dar una vuelta por Las Alpujarras de Cameros. Toca dar una vuelta por la zona alta, Santa Marina tiene la fama de ser el pueblo habitado a más altura de la Rioja, aunque al repoblarse alguno como el Horcajo algunos lo discuten.
A pocos kilomeros de Logroño existe un recóndito valle cerrado entre montañas. A éel se accede a través de un estrecho desfiladero.que en su día estuvo defendido por dos fortalezas una a cada extremo. Por el norte el catillo de Jubera que todavía se muestra erguido sobre un roquedo domina desde su cima toda la parte baja del valle hacia el norte y el paso del río hacia el sur. Por la entrada sur las ruinas de la fortaleza de Robres del Castillo dominan la otra entrada.

Desfiladero del río Jubera
El río en unos tres kilómetros forma una profunda hoz entre escarpadas laderas por donde solo caben la carretera y el río. Hoy baja un poco cargado por el deshielo pero en las riberas se nota el nivel de la última crecida.



Restos de la fortaleza de Robres
Robres del Castillo.


 
Subida a Santa Marina.
Una vez pasado Robres del Castillo a unos dos kilometros tomamos a la derecha una carretera que en un ascenso vertiginoso nos sube a la parte alta de la sierra. Luego se suaviza la pendiente y la carretera se acopla más a la ladera. De vez en cuando algun pequeño poste nos indica que por ahí pasa un camino cicloturista.




Entre las montañas, en laderas de carasol o al abrigo de los valles hay una serie de lugares que debido a los rigores del clima en invierno,  su altitud rondando y sobrepasando los mil metros y el escarpado  suelo hicieron muy dura la vida en estos lugares. El suelo árido y pedregoso daba poco más que pastos para el ganado, alimentos de subsistencia y no existía otro tipo de trabajo. Cuando finalizaron las repoblaciones de pinos y empezó  a haber trabajo en la década de los 60 sus habitantes emigraron a las ciudades en busca de un futuro mejor. Solo quedaron iglesias en ruina, espadañas sin campana, puertas desvalijadas en busca de algún ¿tesoro?. Había en la capital quien pagaba por algunas cosas rústicas y amigos de lo ajeno y "vándalos" de fin de semana terminaron por romper lo poco que quedaba.

Bucesta
Algunos de estos pueblos no perdieron todos sus habitantes, a otros volvió algún nostágico tras jubilarse. Y la mayoría van quedando escondidos entre zarzas y hiedras, con los tejados hundidos hasta que lluvias y heladas hagan caer sus paredes.






   


Tenemos intención de ver varios pueblos de la parte alta  y nos ponemos en marcha. Dirección Villamediana, Ribafrecha y Ventas Blancas, Jubera y Robres del Castillo. Durante el trayecto una densa niebla nos acompaña. Una vez pasado Robres del Castillo cogemos a mano derecha el acceso a Santa Marina. Una empinada carretera en zig-zag nos hace ganar altura enseguida. Abajo las torres de alta tensión se muestran y esconden tras la manta de niebla y aquí el día limpio nos deja ver la amplitud del paisaje.  


Dehesillas

A mitad de la subida vemos entre unos árboles lo que parece ser las ruinas de una torre.  Entramos por el camino picados de curiosidad. Nos acercamos y allí nos esperan pacientes las vacas, con mirada entre curiosa y desconfíada. Apenas cuatro paredes en pie con la maleza a punto de devorarlas.





Ya no suena la campana.




 Es la antigua aldea de Dehesillas perteneciente a Robres sobre una pequeña planicie en la ladera.










Una espadaña sin campana nos indica lo que debió ser la iglesia de Santa Catalina. estamos ya a más de 1000 metros de altitud en concreto 1015 metros. En su día allá por 1910 Dehesillas, como aldea de Robres del Castillo, tuvo su mayor población, 14 habitantes que tras la guerra civil aguantaron unos años con los jornales que daba la repoblación de pinos y quedó abandonada en 1950.



De la antigua iglesia dedicada a Santa Catalina
solo quedan en pie alguna pared y esta espadaña muda, sin campana.
El único sonido que oimos son las esquilas del ganado que pasta a sus anchas en los prados.




Ver más en estos enlaces.
 Dehesillas
 Patrimonio olvidadodelarioja Dehesillas
La rioja en mi blog. Dehesillas
Dehesillas Carlos Sieiro del Nido


El Collado

Una vez que hemos echado un vistazo a las ruinas volvemos a la carretera. Como otras veces no hemos podido pasar por la nieve.nos dirigimos a El Collado. Alli viven tres personas que cuando nieva un poco se quedan aisladas una semana. La luz se consigue con placas solares y unos pequeños molinos eólicos que se oyen zumbar sobre los tejados.
Para llegar a El Collado hay que tomar una carretera que sale por la derecha. Hay distintas rutas ciclosenderistas que permiten acceder desde distintos puntos. Tras subir una pendiente la pista empieza a bajar  hasta que el pueblo aparece a la vuelta de una curva.


El Collado
Llegamos al pueblo y dejamos e coche al borde de la carretera. Vemos a un hombre  mayor con una carretilla. Lleva leña. Aquí los inviernos son duros hoy ha helado y hay que tener bien alimentado el fogón.
Nuestro objetivo es saber si desde aquí se puede acceder andando a Bucesta, y eso le  preguntamos. Nos indica un camino que baja al río y después una senda por donde en poco más de media hora estaremos ahí.





El Collado, dependiente del ayuntamiento de Santa Engracia de Jubera, tuvo en 1900 118 habitantes que en 1960 eran solo 48 y en 1970 quedó despoblada. Ahora hay bastantes casas reparadas que son utilizadas en verano y cuenta con tres o cuatro personas que viven de forma permanente. La electricidad la consiguen con placas solares y pequeños generadores eolicos colocados sobre los tejados. Cuando caen nevadas un poco fuertes el pueblo se queda incomunicado durante varios días.

San juan Bautista de El Collado

 En la iglesia dedicada a San Juan Bautista se encontraron en 1985 pinturas murales en forma de retablo, con escenas de la vida de San Juan Bautista, posiblemente de época medieval que fueron retiradas y trasladadas a Logroño para su recuperación. Desconozco donde se podrían ver.


El Collado (Carlos Sieiro del Nido)
El Collado, patrimonio olvidado de La Rioja (Diego Marraco)


Vemos un pueblo sobre una ladera es Bucesta. Preguntamos a un vecino si hay camino y nos indica por donde ir. Bajamos por un sombrío helado hasta bajar al río que cruzamos y se convierte en una senda. A este lado de carasol el camino está seco y es más agradable de andar. En aproximadamente una hora nos plantamos allá llegando a las primera eras.


Tras pasar el río y subir por una senda un poco incómoda llegamos a Bucesta. Aquí se supone que vive una persona pero no vemos a nadie. Paredes semiderruidas, vigas caídas, maleza entre las casas, el abandono es evidente.







Bucesta

 Aún quedaban casas aguantando en pie cara al sol con los tejados muy deteriorados. Algunos tejados son de grandes lajas de piedra. Un poco mas al norte como a 500 m sobre la ladera queda en pie una ermita. Ahí es donde estaba el antiguo pueblo de Bucesta que  se trasladó al emplazamiento actual. Según dicen la población pereció envenenada por una salamandra. Parece ser que aquí habita una persona aunque no vimos a nadie.


Bucesta
La zorra de Bucesta
Bucesta (La Rioja en mi blog)
Bucesta y Reinares


A un par de kilómetros siguiendo río arriba está Reinares. De momento no sabemos el camino y tampoco pretendemos arriesgar mucho. Luego nos enteraríamos que el mejor acceso es desde la carretera un poco al lado del empalme de El Collado. Así que lo dejamos para otro día. Tras cumplir con el primer mandamiento del excursionista, "no te quedarás sin almorzar por nada del mundo" ligero si, que ya el colesterol y los trinosequé se nos dispara. Volvemos por la misma ruta que ya va deshelando y vemos a lo lejos la torre de El Collado.
Volvemos al collado donde echamos una habladilla con una vecina, nos cuenta los problemas que tienen en invierno, y otros mas que no son de nuestra incumbencia. Nos enteramos de tos los asuntos como si estuvieramos en el pleno municipal y luego el vecino de la carretilla nos invitó a un trago en su casa. Era ya entrado en años y no le gustaba mucho la capital, solo pa lo necesario. Resulta que era amigo de los suegros de un compañero así que la conversación se alargó un poquico más

  Como todavía nos queda tiempo vamos a buscar el acceso a Reinares  Que parte de la carretera bajando por el arroyo. 
 Volvimos sobre nuestros pasos dirección Santa Marina dejando atrás el zumbido de los generadores de los tejados.



El patriarca

Ya en la carretera se nos acerca el comité de bienvenida. No se crean quen eran los vecinos de Santa Marina, a quienes llegamos a conocer a todos  en un día excepto uno que estaba en el hospital.


No, eran una cuadrilla de ocho o nueve borricos que lamían gustosos la sal esparcida para la nieve y que no hay vez que subamos que no fallen a recibirnos. Se acercan curiosos, meten la nariz por la ventanilla y nos siguen. Se han hecho amigos nuestros.
















 A la llegada al pueblo una cinta  nos corta el paso. Es para que no pase el ganado. Las calles limpias, las casas de mampostería de piedra seca y los tejados de losa de piedra nos trasladan a otro mundo. Las lajas son enormes, Las calles irregulares se dispersan por la solana. Un gallo y varias gallinas coloradas corretean por la nieve.




 

Un gato descansa al sol sobre el tejado, y los lugareños se afanan por tener accesibles las puertas de casas y corrales. La nevada fue intensa y las montoneras de nieve continúan a la sombra. Tan solo 8 vecinos viven aquí de forma permanente. Reclaman una línea electrica que no les haga depender de paneles solares y pequeños aerogeneradores. Aquí la vida es dura en invierno.  



Antiguo horno de pan


Todavía se conservan algunos elementos como este antiguo horno de pan













Y tras echar una habladilla con los vecinos, sobre como viven, o sobreviven tornamos hacia la capital.
 



 






A la vuelta en medio de la carretera nos topamos con tres o cuatro buitres. Ni se asustaron, simplemente se apartaron un poco y se hicieron a un lado. Sus torpes movimientos indicaban que habían almorzado bien. Paramos un poco más adelante a observarlos y vimos que bajo un ribazo 20 o 25 ejemplares estaban dando buena cuenta de un potro. 


Estos sí que se pegaron buen almuerzo.

Hasta pronto y salú pa tós






Villanueva de San Prudencio
                                                           

 Hoy toca dar una vuelta por pueblos olvidados. Entre el cañón del Leza y la garganta de Jubera se extiende un macizo montañoso que se despeña sobre el río Leza. al otro lado un intrincado sistema de arroyos vierten sus aguas al río Jubera. En sus laderas pueblos desiertos, alguno con habitantes ocasionales y otros ya en plena ruina. Zenzano puede ser la excepción de la recuperación. Ocho vecinos, una pista decente sin asfaltar les acerca a la civilización, no hay línea eléctrica, en verano se quedan sin agua y cuando nieva mucho..... Y todo esto a 25 Km de Logroño.

 Entre Ribafrecha y Ventas Blancas discurre una carretera comarcal, almendros, olivos, cereal, alguna viña...... el paisaje habitual de las terrazas que van ganando altura a ambos lados del Ebro.






A unos tres km de Ribafrecha nos encontramos con este cartel. No está en la carretera sino unos 10 metros más dentro en el camino al lado de uno grande de propaganda de una obra pública.





  
Y es que han arreglado el camino. Antes descarnado y lleno de surcos del agua ahora luce plano y engravillado. No es camino cómodo para turimos normales pero se puede transitar sin dificultad.





El camino sigue en pequeña subida hacia el monte entre almendros en flor, y olivos recién podados cada vez más escasos conforme ganamos altura.Y la vamos gananado en una fuerte pendiente hasta llegar un cambio de vertiente. Al fondo del barranco Lagunilla de Jubera.


Lagunilla de Jubera

Seguimos la pista al lado de un profundo barranco y sin desviarnos volvemos a tomar fuerte subida. Al cabo de un rato Zenzano aparece en una ladera entre prados.



Zenzano tuvo ayuntamiento independiente hasta el año 1975 en que se despobló después se fueron recuperando casas y ahora tiene una pob lación de 9 vecinos.
Hay datos de su existencia en el siglo XV que se consevan el el ayuntamiento de Lagunilla de Jubera.
Tuvo como barrio a Villanueva de San Prudencio del cual hay datos desde el año 900.
 Callejeando sacamos algunas fotos de edificios reahabilitados muy bien tratados.


 
Llegamos al bar  Y pedimos unas cervezas a la camarera pero....... tuvimos que bebernos la de nuestras mochilas.

 Pero aún nos quedaba alguna sorpresa.


No seamos intolerantes, entendemos que afea la foto, que podrían haberla puesto un poco más afuera de la vista, pero si no tienen línea de electricidad de algúna forma la tienen que conseguir. ¿Que no nos gusta que esté ahí? Cierto es, pero como no es cuestión nuestra, que venimos una o dos veces al año, pues que sean los propios vecinos los que opinen y decidan sobre ello.

Aunque el día está soleado hay una ligera calima y el viento viene un poco regañón. Se nota más cuando subimos a la ermita de San Cristobal. Es una pena como está. Dede ahí se domina tanto el valle de la parte de Zenzano como la del vallejón que cae hasta el Leza. Enfrente a la misma altura Trevijano.
 
Trevijano desde S
Ermita de San Cristobal.

Nos dirigimos ahora a la dolina de La Covaza, una depresión natural, un agujero de dimensiones y profundidad considerablae. Hay tres dolinas en la falda del monte pero esta es la mayor y la más accesible.
La covaza
Si  nos colocamos de espaldas a la ermita veremos un poco a nuestra derecha y a unos cientos de metros una especie de pared rocosa. seguimos en esa línea unos 10 minutos y ahí está. La pared que vemos forma parte de la dolina, un hundimiento de la tierra de origen karstico.
Ahora volvemos hacia el camino. Un poco más adelante de la ermita a mano derecha veremos unas rodadas las seguimos unos 100 metros hasta que se acaba el plano. Desde aquí veremos un poco más abajo el campanario de una iglesia.  Por la parte izquierda mirando hacia el cañon del Leza hay un sendero de vacas por donde bajaremos a los prados de debajo. Voy buscando un antiguo aljibe o fuente que está casi tapado con las zarzas. Su presencia se delata más ahora por la  aparición de un charco de agua al lado de un grupo de arbustos. Su tamaño y forma es como de un chozo pero más bajo. Supongo que sería el manantial de donde se abastecía la comunidad de San Fructuoso de Pampaneto, nombre del monasterio que un día muy lejano existió aquí.

Aljibe, bóveda superior con agujero en el techo
Aljibe, parte inferior


Un poco más adelante y a la misma altura se encuentra la ermita de los frailes, Debe ser lo único que queda de aquel monasterio que en su día controló todo el valle.


La ermita "de los frailes"

Villanueva de San Prudencio está totalmente abandonada y en ruinas. Pertenecía a Zenzano y cuando este llegó a despoblarse pasó a jurisdicción de Lagunilla de Jubera.
Su origen está en el desaparecido monasterio de San Fructuoso de Pampaneto que en el año 985 fundó el Rey Sancho Garcés, quizá sustituyendo a otro visigodo más antiguo.
En 1032 Sancho III otorga carta de población a Villanueva de Pampaneto, hoy de San Prudencio.
En 1067 el monasterio y la villa son donados al monasterio de San Martín de Albelda pero terminan en posesión del monasterio de San Prudencio de Laturce de donde le viene el actual nombre. 



Villanueva de San Prudencio


Villanueva de San Prudencio

Iglesia de Nuestra Señora de la Esclavitud (Marraco)

De aquí nos dirigimos hacia San Juan de Agriones. Por las averiguaciones que hemos hecho sabemos que está en un prado en la cabecera del valle. Seguimos los postes indicativos del anillo ciclo turista pero observamos que faltan algunos y algún otro lo encontramos tirado en el suelo. Desconozco si son simples actos de vandalismo o con causa intencionada. 
En un cruce tomo la ruta de abajo pero la pista buena acaba en un prado y seguir las rodadas no me gusta. Hay un poste roto por lo que supongo es el camino que lleva a Bucesta. Doy media vuelta y veo que el camino ha hecho una curva muy alagada y que abajo está el prado grande. Se ve algo como unas ruinas que trato de enfocar con el zoom de la cámara. Supongo que esas son las ruinas de San Juan donde acudían en romería los vecinos de los pueblos de alrededor el día del santo. Aquí se reunían para reafirmar la concordia de loas pastos. Por otros blogs consultados aquí tan solo queda alguna pared en pie.
San Juan de Agriones (Supongo)
Una vez localizado nos dirigimos a salir por Santa Marina pues son 4 o cinco Km de pista y el resto carretera
Santa Marina


Así que volveremos otra vez con tiempo.
Hasta la próxima 
Salú pa tós.



Iglesia de Ribalmaguillo

Hoy nos toca volver a las alpujarras. Ya pasada la canícula hace calor pero ya no tanto y se puede caminar algo. Esta vez vamos a acceder por la pista de Zenzano hasta Santa Marina para seguir a Ribalmaguillo donde en una ocasion anterior nos pasamos el camino de entrada y luego volver atrás para bajar hasta Reinares.
Tomamos la pista de Zenzano en la carretera entre Ribafrecha y Ventas Blancas. Han arreglado un poco el camino y ahora la conducción es más cómoda que antes , por lo menos han echado grava y allanado el piso que estaba asurcado por las lluvias.

¿Hace un trago?
 Tras un rato de ascensión llegamos a Cenzano y hacemos la primera parada. Aquí no hay bar, tan solo una barra en el exterior que se debe utilizar por fiestas así que hoy prescindimos del café. Unos traguicos de agua de la fuente y suficiente. En el pueblo viven solo cuatro vecinos de los que solamente hemos visto a uno. Hay casas arregladas, y en las puertas un bando. Se recomienda no abusar del consumo de agua y no utilizarla para otros menesteres que los domésticos, pues se sube con camiones y cuesta bastante dinero.






Zenzano

 




La Monjía
Seguimos camino adelante hacia Santa Marina, en un tramo el camino se vuelve descarnado y sigue por la cumbrera. Abajo, a un lado Treguajantes, al otro desviandonos del camino la ermita de San Juan de Agriones donde se juntaban de todos los pueblos de alrededor el día de la romería. Hoy tan solo cuatro medias paredes delatan su presencia. Más adelante pasaremos por encíma de La Monjía y por su dehesa para acceder a Ribalmaguillo.






Ribalmaguillo
Tras llegar nos damos cuenta de porqué no pudimos acceder desde La Santa. Simplemente el camino solo existía..... en el mapa. Llegamos al pueblo donde tan solo una casa tiene aspecto de estar habitada, pero quizá no lo sea de froma permanente. Al fondo, apartada, lo que fue la iglesia, una torre sin campanas, ni fieles a los que convocar. Ribalmaguillo queda en un alto al borde de la unión de dos barrancos. Siguiendo hacia abajo llegaríamos a Oliván. Seguro que aquí corre bien el aire que un día serviría para aventar los granos. En el fondo hay algo de vegetación, supongo que correrá algún hilillo de agua que servirá para dar caudal al río Jubera. 


La vida en estos lugares no tuvo que ser nada fácil, terreno montuoso,  pelado, pedregoso, ahora en las laderas de umbría crecen los pinos de repoblación plantados hace 50 años para evitar la erosión del terreno.


 
Peña Isasa desde Ribalmaguillo





Después dimos vuelta atrás , pasamos por Santa Marina recordando a los burros que lamían la sal de la carretera en las nevadas y llegamos al punto de partida de nuestro siguiente destino.






Antes cumplimos con el rito, ya que no hemos tomado el cafelito y como por aquí no hay sitios para comer salvo lo que te traigas tú, al lado de una choza nos metemos pal coleto un bocadillo y una cervecita que en ocasión como esta haría honor el más refinado de los obispos. 
Junto al desvío a El Collado sale a su izquierda un camino amplio que va descendiendo. Poco a poco la vegetación es más tupida y la hierba más verde. Incluso aparece alguna seta. Estamos en una umbría y bajamos hasta el río. Seguimos el camino y nos damos cuenta de que vamos ascendiendo de nuevo lo que no es lógico, por lo que damos marcha atrás hasta unas huellas profundas que acaban en el río. Al otro lado se adivina un sendero que seguimos río abajo. La vegetación es más abundante y fresca aunque el arroyo baja seco.


Reinares



A la vuelta de un recodo aparece la torre de Reinares y al poco el puente medieval al que mi compañero saca fotos, yo he mirado en la mochila y no llevo la cámara, me la he dejado en el coche.

Puente de Reinares
Torre de Reinares
  Trepamos un poquito por las sendas que hace el ganado y llegamos al pie de la torre de la iglesia. Ahí sigue airosa, descampanada y desafíando el tiempo, En uno de los arcos se nota la caída de alguna dovela y da la impresión de que se está ensanchando el la parte superior. Aquí el agua, el viento y los hielos son inmisericordes con la piedra. Sentado, me quedo un rato observando mientras mi compañero da una vuelta para hacer las fotos.


Viendo esta torre siento una sensación de tristura inmensa, de estar en otro lugar, de infinito vacío. ¿cómo vivirían aquí hace tan solo cincuenta o sesenta años? Tan solo caminos de herradura les comunicaban con las aldeas más próximas a través de montes y barrancos. Ni siquiera llega aquí la señal de telefonía, 

 


 Tan solo cuatro o seis casas asentadas sobre la roca viva sin cimientos, de las que tan solo quedan en pie algunas paredes.






 Volvemosa cruzar el puente y regresamos ahora cuesta arriba, siento la fatiga de mis kilos y de mis años. Paro, me recupero, ando, me paro y sigo. A media ascensión vemos el pueblo abajo, solitario, hundido y seguimos ascendiendo, en 10 minutos estamos en el coche y volvemos a casa.

Hasta la Próxima

Salú pa tós.



























































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