viernes, 13 de abril de 2018

Las alpujarras de La Rioja, El valle del río Jubera

Jubera y el castillo

 Hoy nos vamos  adentrar en lo profundo de la sierra riojana. Nos vamos a las tierras del alto Jubera.

Castillo de Jubera
Ha salido buen día y hemos decidido dar una vuelta por Las Alpujarras de Cameros. Toca dar una vuelta por la zona alta, Santa Marina tiene la fama de ser el pueblo habitado a más altura de la Rioja, aunque al repoblarse alguno como el Horcajo algunos lo discuten.
A pocos kilomeros de Logroño existe un recóndito valle cerrado entre montañas. A éel se accede a través de un estrecho desfiladero.que en su día estuvo defendido por dos fortalezas una a cada extremo. Por el norte el catillo de Jubera que todavía se muestra erguido sobre un roquedo domina desde su cima toda la parte baja del valle hacia el norte y el paso del río hacia el sur. Por la entrada sur las ruinas de la fortaleza de Robres del Castillo dominan la otra entrada.

Desfiladero del río Jubera
El río en unos tres kilómetros forma una profunda hoz entre escarpadas laderas por donde solo caben la carretera y el río. Hoy baja un poco cargado por el deshielo pero en las riberas se nota el nivel de la última crecida.



Restos de la fortaleza de Robres
Robres del Castillo.


 
Subida a Santa Marina.
Una vez pasado Robres del Castillo a unos dos kilometros tomamos a la derecha una carretera que en un ascenso vertiginoso nos sube a la parte alta de la sierra. Luego se suaviza la pendiente y la carretera se acopla más a la ladera. De vez en cuando algun pequeño poste nos indica que por ahí pasa un camino cicloturista.




Entre las montañas, en laderas de carasol o al abrigo de los valles hay una serie de lugares que debido a los rigores del clima en invierno,  su altitud rondando y sobrepasando los mil metros y el escarpado  suelo hicieron muy dura la vida en estos lugares. El suelo árido y pedregoso daba poco más que pastos para el ganado, alimentos de subsistencia y no existía otro tipo de trabajo. Cuando finalizaron las repoblaciones de pinos y empezó  a haber trabajo en la década de los 60 sus habitantes emigraron a las ciudades en busca de un futuro mejor. Solo quedaron iglesias en ruina, espadañas sin campana, puertas desvalijadas en busca de algún ¿tesoro?. Había en la capital quien pagaba por algunas cosas rústicas y amigos de lo ajeno y "vándalos" de fin de semana terminaron por romper lo poco que quedaba.

Bucesta
Algunos de estos pueblos no perdieron todos sus habitantes, a otros volvió algún nostágico tras jubilarse. Y la mayoría van quedando escondidos entre zarzas y hiedras, con los tejados hundidos hasta que lluvias y heladas hagan caer sus paredes.






   


Tenemos intención de ver varios pueblos de la parte alta  y nos ponemos en marcha. Dirección Villamediana, Ribafrecha y Ventas Blancas, Jubera y Robres del Castillo. Durante el trayecto una densa niebla nos acompaña. Una vez pasado Robres del Castillo cogemos a mano derecha el acceso a Santa Marina. Una empinada carretera en zig-zag nos hace ganar altura enseguida. Abajo las torres de alta tensión se muestran y esconden tras la manta de niebla y aquí el día limpio nos deja ver la amplitud del paisaje.  


Dehesillas

A mitad de la subida vemos entre unos árboles lo que parece ser las ruinas de una torre.  Entramos por el camino picados de curiosidad. Nos acercamos y allí nos esperan pacientes las vacas, con mirada entre curiosa y desconfíada. Apenas cuatro paredes en pie con la maleza a punto de devorarlas.





Ya no suena la campana.




 Es la antigua aldea de Dehesillas perteneciente a Robres sobre una pequeña planicie en la ladera.










Una espadaña sin campana nos indica lo que debió ser la iglesia de Santa Catalina. estamos ya a más de 1000 metros de altitud en concreto 1015 metros. En su día allá por 1910 Dehesillas, como aldea de Robres del Castillo, tuvo su mayor población, 14 habitantes que tras la guerra civil aguantaron unos años con los jornales que daba la repoblación de pinos y quedó abandonada en 1950.



De la antigua iglesia dedicada a Santa Catalina
solo quedan en pie alguna pared y esta espadaña muda, sin campana.
El único sonido que oimos son las esquilas del ganado que pasta a sus anchas en los prados.




Ver más en estos enlaces.
 Dehesillas
 Patrimonio olvidadodelarioja Dehesillas
La rioja en mi blog. Dehesillas
Dehesillas Carlos Sieiro del Nido


El Collado

Una vez que hemos echado un vistazo a las ruinas volvemos a la carretera. Como otras veces no hemos podido pasar por la nieve.nos dirigimos a El Collado. Alli viven tres personas que cuando nieva un poco se quedan aisladas una semana. La luz se consigue con placas solares y unos pequeños molinos eólicos que se oyen zumbar sobre los tejados.
Para llegar a El Collado hay que tomar una carretera que sale por la derecha. Hay distintas rutas ciclosenderistas que permiten acceder desde distintos puntos. Tras subir una pendiente la pista empieza a bajar  hasta que el pueblo aparece a la vuelta de una curva.


El Collado
Llegamos al pueblo y dejamos e coche al borde de la carretera. Vemos a un hombre  mayor con una carretilla. Lleva leña. Aquí los inviernos son duros hoy ha helado y hay que tener bien alimentado el fogón.
Nuestro objetivo es saber si desde aquí se puede acceder andando a Bucesta, y eso le  preguntamos. Nos indica un camino que baja al río y después una senda por donde en poco más de media hora estaremos ahí.





El Collado, dependiente del ayuntamiento de Santa Engracia de Jubera, tuvo en 1900 118 habitantes que en 1960 eran solo 48 y en 1970 quedó despoblada. Ahora hay bastantes casas reparadas que son utilizadas en verano y cuenta con tres o cuatro personas que viven de forma permanente. La electricidad la consiguen con placas solares y pequeños generadores eolicos colocados sobre los tejados. Cuando caen nevadas un poco fuertes el pueblo se queda incomunicado durante varios días.

San juan Bautista de El Collado

 En la iglesia dedicada a San Juan Bautista se encontraron en 1985 pinturas murales en forma de retablo, con escenas de la vida de San Juan Bautista, posiblemente de época medieval que fueron retiradas y trasladadas a Logroño para su recuperación. Desconozco donde se podrían ver.


El Collado (Carlos Sieiro del Nido)
El Collado, patrimonio olvidado de La Rioja (Diego Marraco)


Vemos un pueblo sobre una ladera es Bucesta. Preguntamos a un vecino si hay camino y nos indica por donde ir. Bajamos por un sombrío helado hasta bajar al río que cruzamos y se convierte en una senda. A este lado de carasol el camino está seco y es más agradable de andar. En aproximadamente una hora nos plantamos allá llegando a las primera eras.


Tras pasar el río y subir por una senda un poco incómoda llegamos a Bucesta. Aquí se supone que vive una persona pero no vemos a nadie. Paredes semiderruidas, vigas caídas, maleza entre las casas, el abandono es evidente.







Bucesta

 Aún quedaban casas aguantando en pie cara al sol con los tejados muy deteriorados. Algunos tejados son de grandes lajas de piedra. Un poco mas al norte como a 500 m sobre la ladera queda en pie una ermita. Ahí es donde estaba el antiguo pueblo de Bucesta que  se trasladó al emplazamiento actual. Según dicen la población pereció envenenada por una salamandra. Parece ser que aquí habita una persona aunque no vimos a nadie.


Bucesta
La zorra de Bucesta
Bucesta (La Rioja en mi blog)
Bucesta y Reinares


A un par de kilómetros siguiendo río arriba está Reinares. De momento no sabemos el camino y tampoco pretendemos arriesgar mucho. Luego nos enteraríamos que el mejor acceso es desde la carretera un poco al lado del empalme de El Collado. Así que lo dejamos para otro día. Tras cumplir con el primer mandamiento del excursionista, "no te quedarás sin almorzar por nada del mundo" ligero si, que ya el colesterol y los trinosequé se nos dispara. Volvemos por la misma ruta que ya va deshelando y vemos a lo lejos la torre de El Collado.
Volvemos al collado donde echamos una habladilla con una vecina, nos cuenta los problemas que tienen en invierno, y otros mas que no son de nuestra incumbencia. Nos enteramos de tos los asuntos como si estuvieramos en el pleno municipal y luego el vecino de la carretilla nos invitó a un trago en su casa. Era ya entrado en años y no le gustaba mucho la capital, solo pa lo necesario. Resulta que era amigo de los suegros de un compañero así que la conversación se alargó un poquico más

  Como todavía nos queda tiempo vamos a buscar el acceso a Reinares  Que parte de la carretera bajando por el arroyo. 
 Volvimos sobre nuestros pasos dirección Santa Marina dejando atrás el zumbido de los generadores de los tejados.



El patriarca

Ya en la carretera se nos acerca el comité de bienvenida. No se crean quen eran los vecinos de Santa Marina, a quienes llegamos a conocer a todos  en un día excepto uno que estaba en el hospital.


No, eran una cuadrilla de ocho o nueve borricos que lamían gustosos la sal esparcida para la nieve y que no hay vez que subamos que no fallen a recibirnos. Se acercan curiosos, meten la nariz por la ventanilla y nos siguen. Se han hecho amigos nuestros.
















 A la llegada al pueblo una cinta  nos corta el paso. Es para que no pase el ganado. Las calles limpias, las casas de mampostería de piedra seca y los tejados de losa de piedra nos trasladan a otro mundo. Las lajas son enormes, Las calles irregulares se dispersan por la solana. Un gallo y varias gallinas coloradas corretean por la nieve.




 

Un gato descansa al sol sobre el tejado, y los lugareños se afanan por tener accesibles las puertas de casas y corrales. La nevada fue intensa y las montoneras de nieve continúan a la sombra. Tan solo 8 vecinos viven aquí de forma permanente. Reclaman una línea electrica que no les haga depender de paneles solares y pequeños aerogeneradores. Aquí la vida es dura en invierno.  



Antiguo horno de pan


Todavía se conservan algunos elementos como este antiguo horno de pan













Y tras echar una habladilla con los vecinos, sobre como viven, o sobreviven tornamos hacia la capital.
 



 






A la vuelta en medio de la carretera nos topamos con tres o cuatro buitres. Ni se asustaron, simplemente se apartaron un poco y se hicieron a un lado. Sus torpes movimientos indicaban que habían almorzado bien. Paramos un poco más adelante a observarlos y vimos que bajo un ribazo 20 o 25 ejemplares estaban dando buena cuenta de un potro. 


Estos sí que se pegaron buen almuerzo.

Hasta pronto y salú pa tós





















viernes, 9 de marzo de 2018

El valle salado de Añana

Las salinas y el pueblo en 1985 Por Alberto Villaverde ( Auñamendi Eusko Entziklopedia)





Acceso a Salinas de Añana


La primera vez que llegué a este lugar me impresionó. Hace muchos años ya, quizá 25 o más. Recuerdo que era Semana Santa y que en la procesión entre quienes portaban los pasos algunas mujeres. Como esta vez hacía frío y no se podía estar parado en la calle. Las salinas podían servir de escenario sin envidia alguna a otros sitios para películas del oeste. Tal era el estado de ruina de las terrazas.

Eras en ruina.


Vista general Fuera de temporada.
Más de 5000 eras para la extracción de sal llegaron a componer el conjunto en su época de mayor esplendor. Junto con las de Poza de la Sal y bajo jurisdicción real, fueron las mayores explotaciones de eras de evaporacion de aguas salinas de interior de todo España.
 Como en otros muchos casos el  "progreso" acabó con las salinas. La explotación de grandes salinas marinas, la extracción de sal de mina y el traslado por ferrocarril hicieron poco competitivas a estas salinas que fueron decayendo hasta quedar pácticamente abandonadas hacia los años 70.

En 1984 fueron declaradas Monumento histórico y ahora están en proceso de restauración debido a su valor alto valor etnográfico y de atracción turística. Es candidata junto con los viñedos de la Rioja entre los que están incluídos los de la Roja Alavesa a ser declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Sin embargo su candidatura inicial fue rechazada por esta entidad debido al enfoque económico basado en el turismo exigiendo que se dirija más hacia la recuperación de su actividad e integración dentro del entorno natural y humano.


Enlace a original (Marioko Blog)


Según indica Julio Caro Baroja el origen de su nombre pudo estar en una villa o propiedad romana poseída por un personaje de nombre Annius (Annnio) derivada a Annianus. 
Sobre el nombre se ha hallado documentación con este término con denominación Anniana en el 978 y poco después  en el año 984 como Agnana. De ahí a escribirse como Añana tan solo un pequeño paso, los copistas cuando había que escribir un letra duplicada ponían un simbolo llamado virgulilla sobre la letra en cuestión.



Por el centro el río Muera

La explotación de las salinas debió comenzar en tiempos prehistóricos muy remotos antes de la llegada de los romanos  pero utilizando fuego para concentrar la sal. Sobre todo en temporadas frías y húmedas cuando el sol tiene poca fuerza. Un procedimiento bastante ingenioso. Se llenaban ollas de barro con agua saturada de sal quqe se calentaban hasta la precipitación de la sal por evaporación total del agua. Una vez precipitada la sal se rompían las ollas para extraerla.  

Los romanos, dado el valor que tenía la sal en esos tiempos, y encontrándose cerca Iruña Veleia junto a Nanclares no cabe duda de que explotarìan el yacimiento de la forma más productiva posible, pero con las características tan peculiares de esta explotación es difícil encontrar restos que así lo demuestren. Puesto que varias poblaciones salineras, entre ellas Poza de la Sal se disputan la ubicación de Saliona como emplazamiento romano en tierras de los autrigones, se debate si un asentamiento romano en las cercanías de Espejo se corresponde con esa ciudad y parece bastante seguro que implantaron el sistema de eras de arcilla apisonada para la obtención de sal por evaporación mediante el aire y el sol con producciones muchísimo mas elevadas.

 
Posible ubicación de Saliona


La situación del emplazamiento romano, facilitaba la distribución de sal al estar situado al pie de una via de comunicación que por un lado enlazaba con la costa cantábrica  y por el otro con la zona norte de Burgos y el Valle del Ebro enlazando con las calzadas que se dirigian a Astorga, Burdeos y Zaragoza. En ella se instalaron comerciantes y administradores que se encargaban del comercio y distribución de la sal. Posiblemente las crisis del Imperio Romano del siglo III y siguientes añadido a  las posteriores invasiones de pueblos godos en el siglo V facilitaron el abandono del asentamiento dispersándose la población en pequeños núcleos diseminados. Al parecer la población fue quemada y abandonada en esa época.  

 
Rutas de la sal

Sin embargo la explotación de la sal no fue abandonada, como en muchos otros lugares no existen datos de como se gestionaba la explotación del tan preciadísimo recurso pero se supone que sucesores de los antiguos administradores romanos y la aristocracia local continuaron con la explotación de las salinas.  La inestabilidad política con enfrentamientos constantes entre lugareños, godos y francos sirvió de embrión a un fuerte sistema feudal. A ello hay que añadir las frecuentes  incursiones de las tropas musulmanas  durante más de cien años intentando saquear y controlar el territorio entre los años 767 y 876. La más dura la del 865 para destruir su castillo. 

  
Textos conservados de los siglos X y XI nos indican que al menos fueron seis las aldeas que se crearon para la explotación de las salinas Fontes, Terrazos, Villacones, Villanueva, Olisares y Orbón. Esto hizo que los vecinos agrupados en esos núcleos pudiesen defenderse frente a las crisis sistémicas y a la presión de los poderes feudales, mantener la propiedad de los manantiales de salmuera y de las eras de explotación, mejorar los sistemas productivos y aumentar los beneficios en la comecialización de la sal.    



Documento del año 822 del monasterio de San Román de Tobillas (Álava) en el que aparacen mencionados por primera vez las salinas de Añana : "XXXIII eras en salinas con pozo y raciones en sus fuentes" (AHN , Clero Secular Regular, car, N 1r)

La documentación más antigua conservada data de esta época, Siglo IX. En ellas se relatan las distintas donaciones y repartos de eras entre los grandes monasterios de la época,  En este proceso tuvo gran importancia la intervención del Conde de Castilla y de Álava, Fernan Gonzalez otorgando generosas concesiones de eras y su producto a los monasterios de Cardeña, Arlanza, Valpuesta, Oña,  Silos y San Millán de la Cogolla entre otros. Llegó a haber representación de hasta 50 comunidades religiosas en la propiedad y explotación de las salinas. Esto era fuente de continuos pleitos entre comunidades de salineros,  y poderes feudales (nobleza y comunidades monásticas).
Tras pertenecer el valle a distintos condados, alfoces y monasterios en el siglo XI la monarquía pone orden con un golpe de efecto. Agrupa la población de varios lugares del valle en el núcleo de Salinas otorgando fuero a la villa. Será Alfonso I de Aragón y Pamplona quien lo otorgue en 1114 y Alfonso VI de Castilla quien lo confirme en 1140. De este modo Salinas de Añana se convierte en la primera villa forada de Álava.

El fuero de Salinas de Añana

Según los investigadores parece tratarse de una hábil estrategia política, y diplomática para evitar enfrentamientos entre la jurisdicción de los monasterios sobre sus feudatarios, las comunidades salineras y la de los nuevos habitantes a los que se convirtió en feudatarios reales.

 Para dirimir los pleitos en la villa y sobre la sal se establece la  Comunidad de Caballeros Herederos de las Reales Salinas de Añana que ejerce su autoridad mediante dos representantes uno por cada parte poseedora de derchos de xplotación, la ecclesiatica y  la laica, siendo estos renovados cada cierto tiempo.
Este sistema incrementó nuevamente la producción y asentó la población pero tenía gran dependencia de las relaciones de poder entre el rey y la nobleza que también aspiraba a obtener una porción de los beneficios derivados de la explotación de la sal. El comercio de la sal era monopolio de Añana en el país Vasco y en una importante parte de Castilla.

Este sistema funcionó con mas o menos tensión hasta que en el siglo XIV el rey Enrique II de Castilla otorga el señorío de Salinas de Añana a su sobrina Leonor de Castilla, casada con Diego López Sarmiento perdiendo así la villa su condición de realenga para depender del linaje de los Sarmiento que controlará y dominará las principales rutas salineras gracias a los estrechos vínculos con la corona castellana para la que desempeñaban altos cargos en la corte. En 1460 a instancias del Conde de Salinas se incorpora a la Hermandad de Álava.



Salinas en esa época también contaba con una importante población de judíos.
"A causa de la intensa actividad salinera y mercantil, Salinas se convirtió en los ss. XIV-XV en un importante núcleo judío que llegará a monopolizar el comercio de la sal. Los primeros asentamientos datarían probablemente del s. X, siendo los primeros de Alava. Hubo una sinagoga en el barrio alto, cerca de la desaparecida iglesia de San Cristóbal."  Ref. Ruiz de Loyzaga, S.: Los judíos de Salinas..., «Boletín de la Institución Sancho el Sabio», XXIII (1979).

 Posteriormente Felipe II  decretó en 1569 el estanco de la sal o sea el monopolio real de su comercio. Todas las salinas, pozos y manantiales pasan a propiedad de la corona. Salinas tuvo que competir duramente con otras instalaciones salineras para seguir adelante a pesar de la gran calidad de su sal, más blanca y limpia que la obtenida en Poza de la Sal.  Esta circunstancia duró hasta el siglo XIX en 1869 dejando libertad a los propietarios para elaborar y vender toda la sal que pudiese.


 
Recibo de contabilidad explotación de sal del Marqués de Ciriñuela de 1859  (acceso a enlace)



Sin embargo con la industrialización y el progreso y sobre todo con la mejora de las comunicaciones llegó la agonía de las salinas de interior. Una fuente de sal más abundante y barata llegó al mercado en alianza con un transporte, el ferrocarril, que permitía el trasporte de mucha mercancía de una sola vez y a precios mucho más bajos. Añana no podía competir con las salinas marinas ni con las minas de sal y fue decayendo lentamente hasta los años de los planes de desarrollo industrial en los que la población se fue trasladando a las ciudades en busca de mejores oportunidades. Hacia los años 60-70 del pasado siglo las explotaciones quedaron prácticamente abandonadas, y la falta de mantenimiento trajo la ruina de muchas de ellas.


Las salinas a finales del siglo XX  enlace a original
Salinas en 1966 (acceso a original)



Hoy las salinas están en franco proceso de recuperación comercializándose como sal de muy alta calidad.



 
Las salinas (cámara y motxila)


Las salinas (euskonews)
El valle
   


La muera, agua salina de muy alta concentración surge en varios manantiales tras pasar el agua a través de una capa de sal la disuelven aflorando con una concentración cercana al límite de saturación. Este agua conducida a través de canalones de madera de pino que resiste mejor la putrefacción y llega hasta las eras. En algunas había un depósito principal para recoger el agua cuando tocara le vez según el sistema de reparto establecido.   

 
Terrazas


Las eras se distribuyen en un sistema de terrazas sostenidas por puntales y vigas de madera, que al impregnarse de sal evita su putrefacción, y sobre estas, una solana de arcilla compactada y piedras planas que se asentaban para lograr una superficie lo mas lisa posible. La distribución se hace por gravedad mediante canales también de madera. Más tarde se utilizó cemento para las soleras pero se cuartea más.













 Salinero   Acceso a original
 







En la actualidad están en producción unas 150 eras y otras en fase de recuperación de las aproximadamente 5500 eras que llegó a a haber. Y se pueden recorrer acompañados de un guía.


La salina enn verano


El pueblo se tiende al sol sobre una empinada ladera que domina todo el valle. Calles en cuesta y estrechas se combinan con otras que siguen la línea de ladera. Una pequeña y coqueta plaza donde se encuentra el ayuntamiento hace de Plaza Mayor.


 




Palacio de los Zambrana-Herrán.

En una esquina un blasón mira hacia la plaza. Arriba,en la parte alta del pueblo, por donde en tiempos hubo una floreciente judería, y frente a la plaza que en su día ejerció las funciones de mercado, el gran palacio de los Zambrana-Herrán quizá en espera de indefinidos destinos burocráticos languidece en su ruina. Parece ser que sus numerosos herederos vendieron la propiedad y su posible destino quedó paralizado. En el año 2008 fue declarado Bien Cultural Calificado.

Fue mandado construir por Don Pedro de Zambrana, por entonces administrador real de las salinas, el año 1695. No tuvo herederos varones y su hija heredera Matea de Zambrana casó en 1792 con Gregorio Herrán dando origen a la saga de políticos liberales conocidos como Los Herrán. 


Palacio de los Zambrana -Herrán


Abajo, casi en la carretera, el otro palacio, palacio de Añana que ocuparon los Ozpinas ha encontrado un uso que prolongará su vida como establecimiento hotelero.



Palacio de Añana, ocupada en sus tiempos por los Ozpinas
Juan Martinez de Ozpina y Amonaci "el bueno" habitó este palacio como señor de la villa de Salinas y dos de sus hijos fueron a Colombia donde hicieron fortuna y difundieron el apellido. El apodo de Ozpina que en euskara significa vinagre, se lo pusieron a un antepasado suyo, Pedro Salcedo, hijo del VI señor de Ayala por su caracter agrio y bronco.


Palacio de Añana



Palacio de Añana    Enlace a original




Torre del ayuntamiento
Desde esta torre se marcaban las horas y los turnos de aprovechamiento de la sal.








 Bajamos por las empinadas calles hasta la carretera, tomamos un cafelito a resguardo; Alguien había dejado la puerta abierte y don cierzo hacía honor a su fama.

 
Antigua puerta de entrada.












Salinas al atardecer
En el fondo del valle las eras permanecen vacías y solitarias. Tan solo un pequeño grupo de turistas se ven a la vuelta de un recodo a medio camino entre una eras derruidas y otras remozándose. Aguas abajo la instalación industrial aprovecha el sobrante de las eras para elaborar sal de forma masiva y barata para los descalcificadores y otras historias. Cosas del progreso.
 



Bañera en un muro de las salinas acceso a original Par monts et par vaux
Y siguiendo por la carretera hacia ariba nos encontramos con esta original bañera.
 
A las afueras del pueblo, sobre las terrazas nos encontramos con el monasterio de San Juan de Acre. pertenece a la orden de los caballeros de Malta y lo habitan 6 monjas de clausura que se dedican a la vida contemplativa además de fabricar velas aromáticas y miel.

Convento de San  Juan de Acre

Convento de San juan de Acre





Nosotros decimos adiós a la salinas y a don cierzo. Ya volveremos cuando esté más calmado.
El valle salado
Salinas de Añana (paisajes por descubrir)
Par monts et par vaux *
 * Al abrir este enlace ir desplazándose hacia abajo par ver las fotos, tiene tres partes para accesder a a la segunda y tercera bajar hasta abjo del todo y pulsar en Vers 2 le 2eme o 3eme partie. Las fotos merecen la pena.
Revisado y ampliado 9 marzo 2018

Hasta la próxima.

Salú pa tós.