Calle de Préjano |
Hubo quien afirmó algún siglo más tarde tras descubrir algo de mineral de hiero por la zona que ahí yacía un potencial minero de tal magnitud que haría posible la construcción de una "fábrica de hierro". Y se construyó un tren. Y llegaron a trabajar hasta 300 obreros.
Pero eso pasó, y se paró el tren y se cerraron las minas.
En sus tiempos también fue sede de una pujante industria textil que fue desapareciendo con la industrialización de su vecino Arnedo.
Junto al trujal |
Préjano es a la vez monte y valle, al lado del curso del arroyo Ruesca tuvo su molino y en las terrazas de las laderas cultiva oro. De 24 kilates, y de paladar finísimo. Las muelas del trujal ruedan en los inviernos para extraer el jugo de las frutas de olivos centenarios.
El más antiguo trujal de la rioja que sigue en funcionamiento se encarga de ello, el jugo de las aceitunas se decanta para sacar el mejor de los aceites.
Trabajo duro la recogida de la oliva, trepar por laderas escarpadas hasta las terrazas, ordeñar los olivos con ganchera en las manos, con los hielos de la mañana y el cierzo soplando. Hoy quizá se haga con algo más de comodidad pero sigue siendo duro sacarle el fruto a estas tierras.
Una estampa de hace años (pero no tantos) (Carlos Sieiro) |
Torre antes de la restauración. |
En la actualidad |
Herce desde la torre de Préjano |
Por aquí pasaron moros y cristianos, castellanos, navarros y aragoneses, todos querían tener a Préjano bajo su mando.
Porque desde aquí se controlaba el paso por el valle manteniendo contacto visual con la torre de Herce y el castillo de Arnedo.
Y por quí pasomos hoy nosotros para disfrutar de este pueblo. Le dimos un montón de vueltas al castillo, callejeamos entre sus casas remozadas. Un terremoto en 1817 de 200 casa solo dejó 26 en pie, fuimos en busca del Cristo de la Canal y seguimos río arriba para buscar una pequeña cascada que no llegamos a encontrar. Luego preguntamos y un lugareño avanzado en años nos explicó el camino.
Dos iglesias una en lo alto junto al castillo y otra en lo bajo y hasta 8 ermitas, alguna de ellas desaparecida. Y un crucero, monumental él, el Cristo dela Canal
Y era tanta la insistencia,
y en tan variada forma
en la que nos lo pedían
que fuimos a ver
al Cristo de la Canal
Buscamos el trujal, y al lado encontramos una enorme casona, propiedad en sus tiempos de algún acaudalado vecino, y subimos, y bajamos.
Y por aquí nos encontramos las consecuencias de la burbuja inmobiliaria
Hasta pronto
Salú pa tós.
Y pa´ilustrase y sabel un poco más.
Prejano (Carlos Sieiro)
Préjano (Paca Sapena)
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