viernes, 24 de junio de 2016

59.- Silencio y agua: Castil de Lences.


 

 
Buenas..... Ya estoy aqui otra vez. Por circunstancias personales no he dispuesto de tiempo que necesito para hacer las entradas, porque material tengo de sobra pa´ello, pero como dicen los franceses,  se la ví. Resulta pues que tenía mono de tierras nuevas y en espera de que mi copiloto esté en disponible decidí hacer unn viajecico de exploración. Tras bastantes dudas sobre donde ir me decidí por ir al valle de la Caderechas, al lado de Poza de la Sal, pero no me  hacía mucho tilín ir por la ruta de siempre, y en vez de tomar la ruta de Haro, pues me fui por Santo Domingo de la Calzada, motivo,  la ruta por Haro-Pancorbo, cogiendo el desvío en Gimileo, cruce de Ollauri antes de llegar a Haro, es carretera nacional simple con abundante tráfico de camiones, pero desde que abrieron la autovía hacia Burgos vamos por ella hasta Santo Domingo y aunque rodeemos un poco compensamos con tiempo y sobre todo seguridad, bajando hasta salir a Casalarreina. Pero pensando un poco al llegar al cruce de Villalobar ¿ no paso por aquí a Briviesca?


Dicho y hecho, camino de Villalobar, Herramélluri, Leiva y Cerezo de ríoTirón. De aquí sale una carretera que nos lleva a Briviesca por Quintanilla San García. Y por aquí queda el trazado de una calzada, Ab Astúricam, Tarracona, si mal no recuerdo. Me metí un poco pero es una pista agrícola y lo único que vi fue un corzo entre los campos de cereal. Esquivo, en cuanto paré para haceerle una foto, fuuuuuu, desapareció. Y volví a la carretera, sin querer perder tiempo salí a Briviesca de donde suponía que había carretera a Poza de la Sal, Bueno si coge la carretera a tal sitio y luego coge a tal otro.....   Total que desistí de ir por ahí. Sabía que si bajaba por la N-I, pesadilla de tráfico camionero, hasta Monasterio de Rodilla y tomando una carretera a la derecha salía a una carretera que va de Burgos a Oña por Poza de la Sal. Al poco tiempo cambia el paisaje, si me hubiesen llevado con los ojos vendados y me los hubieran decubierto allí habría pensado que estaba en las Bardenas Reales en lugar de en la provincia de Burgos. Colinas con las laderas blancas, despejadas y peladas se veían por doquier, una tierra como arcilla dura. Pequeñas extensiones de cereal daban color al paisaje, pero la misma tierra daba sensación de frialdad, y el día empezaba a ser caluroso.
Total que ya eran las dos y yo vagando por unas tierras desconocidas, solo sabía que estaba al pie de las parameras de Masa, que por ahí pasaba una vía del tren abandonada y que supuestamente si seguía adelante saldría a Poza de la Sal o a Oña.



No conocía esta parte de la Bureba y quedé gratamente sorprendido, cuando llegué a un cruce vi una indicación en morado, Castil de Lences, algo habrá pa ver. El sol calienta pero no tanto, aquí corre una brisa que hace la tarde agradable, estamos a finales de mayo y el día ya es largo. Según llego dejo el coche a la entrada, me da no se qué, entrar con el coche y aparcar en el pueblo.

 
Además unos enormes sauces me dan la sombra perfecta que necesito. Por el pueblo ni un alma, tras pasar al lado de un tapial enfrente veo una casa, debe ser el antiguo molino. Julio, un vecino me contará mas tarde que los propietarios de la casa son mayores y que los hijos están no recuerdo si en Madrid, Barcelona o en ambos. La memoria me va haciendo huecos.





 
 




 
Al lado del molino una torrentera de agua se abre paso entre dos casas, y subiendo más arriba está la alberca donde se almacena el agua. Hoy está vacía, las piedras de los molinos colgadas en la pared así como la rueda.










 

 
Y sigo por la fuerte pendiente, el agua cruza la calle y un puente de escalera pasa sobre el arroyo que sale por debajo de la tapia conventual. Claro, porque es la tapia de un convento de clausura y el agua mana dentro de la finca. Monumento rupestre La Virgen de Manalagua reza el cartel en una esquina del tapial.

 



Y siguiendo cuesta arriba me dirijo hacia allá pero empiezo a sentir dolor, así que toca parar, descansar un poco y dar la vuelta.



 


Tomo asiento en un banco a a la sombra y recupero fuerzas, solo se oye el caer del agua que tapa el sonido del viento,  no hay más sonidos. Ni el rugir del coche ni el  ruido del tractor. supongo que por la hora, estarán echando la siesta, o quizá viendo a la Belén Esteban  en telecinco. Yo simplemete disfruto del silencio.






Busco la entrada del convento fechado en 1281 y veo la puerta abierta , paso el primer cerco y me acerco a la puerta. Al lado derecho, en un rincón el torno, al lado de la puerta, el portero automático. prefiero no llamar, supongo que se podrá visitar la iglesia en horas de rezo, pero de momento es mejor no molestar. Más tarde me entero que algunos inviernos atrás el actual rey pasó aquí cerrado con su familia unos días, nadie se dio cuenta hasta que salió en los diarios de la región.






El torno



Yo, como no disfruto de estirpes ni privilegios, me dirijo hacia la iglesia parroquial. Es un modelo del románico rural burgalés, sencillo, con un doble campanario, y con dos campanas nuevas, y una espadaña con hueco para otras dos.

Una portada neoclasica da paso a un pequeño atrio con un ciprás y una muy anciana morera.  Al lado sobre un soporte, la campana vieja, que dicen que un día se rajó y no permitían refundirla. Quizá por antiguedad o yo que se.















La vieja campana

 








Paso al cementerio, sencillo y cuidado, para ver los canecillos bajo el tejado, exquisita habilidad de los canteros para esculpir esas formas que parecen tener vida.



 
 














 



Y vuelvo para atrás, por otra calle diferente, aquí me encuentro a un señor que responde al nombre de Julio, sale de la huerta  y veo que lleva unos caparrones en un cestillo, Lleva el hombre un sombrero de paja, de los de segador, que solo él sabrá cuantos años tiene. Así que hablando de lo humano y lo divino  me confesó que le gustaba viajar y que le gustaría conocer algun pueblo de los Cameros. Me comentó si había subido a Manalagua, le comenté lo sucedido y me dijo, bah, se puede subir perfectamente en coche y no hay más allá de un kilometro, suba, le gustará, me dijo.


 

 
 

Si este banco hablara  ¿Qué nos contaría?

 







Aquí me encontré con Julio
 

 Ni corto ni perezoso, como en el coche no me duele la pata, subí por un camino estrecho, yo me esperaba un salto de agua, que debe caer en los deshielos, pero nó. Reconozco que me llevé una desilusión, que quedó recompensada cuando llegué a la parte de arríba.







 
 Camino de penitencia ponía el cartel, y les aseguro que cumplí la penitencia.















Algo, que llamarle senda es exagerao, marcado por unos postes y unas cuerdas, que no saben Vds que bien vienen, casi trepando por las losas de piedra me llevan a una especie de altar donde hay una virgen.





 
Desde aquí la panorámica es increible, se domina toda la Bureba, arriba, encima de nostros los molinos giran incansables con el viento del páramo, desde aquí no los vemos, pero ahí están.  Yo me doy la vuelta y bajo con cuidado hasta el rincón de San José,


 



De aquí al coche, luego veo donde mana el agua, Una buena cantidad sale de una zona vallada, de ahí el nombre. A la vuelta vuelvo a encontrar a Julio  que me pregunta, muy bonito le dije, pero la penitencia no vuelvo a repetir. Volverá seguro....... Seguro que  volveré pero no tengo intención alguna de repetir la penitencia. Como dicen los curas.... Con la intención basta.


Las clarisas de Lences Posada real.
Castil de lences y Manalagua (Zalez)
Monasterio de la asunción (monastirs.com)
Castil de Lences (Youtube) románico burebano.com


Hasta la próxima.
Salú pa tós




                     

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